Los premios creativos, especialmente los Leones de Cannes, son un arma de doble filo para nosotros los publicistas.

Quizás han pasado a ser un placebo para los que vivimos dentro de una profesión ingrata, en la cual nuestras mayores obras solo se aprecian reflejadas en spots de 30”. Quizás con estos premios buscamos  alimentar nuestro ego, una forma de hacernos  creer que somos súper creativos y así conseguir los abrazos y felicitaciones de nuestros colegas. Pero que en el fondo, no le interesa a nadie. Sí, es una profesión ingrata ¿o ustedes recuerdan alguna calle, plaza o monumento para recordar a un publicista?

Por otro lado, se dice que los premios son un aliciente para la industria, un lugar donde nuestros trabajos son realmente valorados y que permiten a las agencias ganar prestigio y contarle a sus clientes las maravillosas campañas que podemos hacer siempre y cuando ellos las financien. También pueden funcionar como un imán para atraer al mejor talento, lo cual va a permitir generar mejores ideas. O mejor aún, atraer nuevos clientes.

Pero la verdad  no está en los extremos, los festivales  son útiles siempre y cuando participen las agencias en igualdad de condiciones. Una competencia en la cual todos los participantes presenten ideas reales, de clientes reales, hechas bajo un brief discutido por todas las partes. No ideas salidas de la chistera, irreales e imposibles de acondicionar a nuestra realidad.

Quizás con estas características los festivales serían más aburridos, se repartirían menos premios, pero los publicistas en general nos sentiríamos realmente representados y reconocidos por la industria.

Ser honestos con nosotros mismos pasa por desterrar los truchos, por no hacer campañas y luego buscarle una marca, por no exagerar en los resultados.

Arthur Sadoum, presidente y CEO de Grupo Publicis, dijo recientemente; “Para mí un premio está bien, es un reconocimiento, pero no es lo importante. Lo importante es el trabajo”

Y en eso estamos de acuerdo porque la publicidad existe para vender y los premios existen para vendernos. He ahí la diferencia.

cannes lions

 

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